De éste mayo que ya se fue, quedan en nuestra retina las diversas celebraciones por el Día de la Madre. Por ello queremos homenajear a las mujeres que trabajan en nuestra Fundación y que, desde los equipos técnicos y el rol de educadoras, ejercen ese papel de cuidado con nuestros participantes.
En los sectores más vulnerados de Chile, donde las carencias materiales son sólo la punta del iceberg de fracturas sociales más profundas, el acompañamiento que hacen nuestras educadoras cobra un valor fundamental: ellas no sólo reciben a niños, niñas y adolescentes, sino que también acogen historias de resistencia, infancias expuestas a la precariedad y a madres que crían en un sistema que muchas veces les da la espalda.
El rol materno de las educadoras en Fundación Educere es un acto de resistencia en el Chile de hoy. En un tejido social fragmentado por la desigualdad, estas mujeres eligen humanizar la técnica con su tremenda capacidad de amor y acogida incondicional. Demuestran que la única forma de romper el círculo de la vulnerabilidad es a través de un vínculo afectivo tan fuerte que sea capaz de sanar el futuro.
Maternar también es poner límites. Nuestras profesionales enseñan normas, hábitos y responsabilidades; no desde el castigo, sino desde la certeza de que poner orden en el día a día es una forma de decir: «Me importas, te cuido y te preparo para la vida».
Asimismo, el rol materno de las profesionales de Educere no se limita a los niños; se extiende con igual fuerza hacia las madres participantes de los programas. Muchas de estas mujeres son jóvenes, crían solas y cargan con el estigma de la pobreza. Acompañarlas, validarlas y sostenerlas en sus propias realidades es la forma en que transformamos el cuidado en un motor de cambio social.
A todas las mujeres que forman parte de nuestro equipo: gracias por su entrega, su rigurosidad profesional y por poner el corazón al servicio de quienes más lo necesitan.
Carmen Gloria Soto
Encargada de Desarrollo Institucional
Fundación Educere
